Víctima de violencia de género quiso hacerse estudios psicológicos y no se los hicieron por el asueto

La mujer que fue golpeada por su pareja delante de su hijo de 6 años, necesita los estudios para lograr que la Justicia le otorgue la perimetral que evite contacto con el agresor. Tenía turno para el psicólogo hoy jueves en el Hospital Vidal y se lo pasaron para mañana.

Rita Baldovino sufrió el ataque de su pareja en su vivienda del barrio Pirayuí. Lo denunció en la Comisaría  de la Mujer y el Menor del barrio 17 de Agosto. El agresor abandonó a la mujer, y vendió el terreno donde tenían la casa, por lo que Rita (junto a sus hijos de 6 y 11 años) quedó en la calle.
“La agresión fue el viernes cuando mi marido me arrastró y me golpeó… vino borracho y me golpeó, en ese momento yo no me animé a denunciarlo” expresó Rita, y agregó que “el lunes me agredió nuevamente delante de mi hijo más chiquito de 6 años y mi vecina me socorrió”.

“Fui a hacer la denuncia en la Comisaría del barrio 17 de Agosto, de la Mujer y el Menor, me tomaron la denuncia pero no estaban los peritos y me citaron a la tarde. Eso fue el martes, y todavía no lo detuvieron, no sé dónde está” contó Rita.

“En el Hospital Vidal me vio una asistente social y me dieron turno para el psicólogo, porque necesitan de estos informes para la restricción que yo pedí, porque tengo miedo. Ya tuve problemas, pero tenía miedo por mis hijos, pero esta vez lo denuncié” remarcó.

“Estaba viviendo en el barrio Pirayuí, pero vendimos el terreno y él se fue con la plata, me quedé en la calle” comentó la víctima, y contó que “ahora me aloja una amiga, mis compañeras de la organización social me están ayudando”.

 

Rita fue hoy para ser atendida al Vidal (ya que tenía turno) para obtener el informe psicológico que le permita avanzar en el trámite para lograr la perimetral, pero no la atendieron por el asueto.

El caso

Rita estuvo secuestrada una semana en su casa, de acuerdo a lo que trascendió, su pareja la venía golpeando desde hace tiempo. La pareja vivía en una casa del asentamiento del barrio Pirayuí.

Luego del hecho violento el hombre vendió la precaria vivienda y dejó las pertenencias de Rita en la calle. Tras esto, el nuevo dueño reside ya en el lugar y la mujer se encuentra en la calle, sin techo ni comida, a la buena de Dios con sus dos chicos.