Provinciales
Médicos solidarios relataron escenas de violencia y miedo en el juicio contra el excomisario Melchiori y otros cuatro policías.

Las víctimas describieron presuntas agresiones físicas, la detención de una médica sin que le informaran los motivos y el temor que vivieron durante el operativo en Taco Pozo. “La peor pesadilla de mi vida”, expresó una de las profesionales. La querella calificó como “muy satisfactoria” la primera audiencia del juicio oral.
El juicio oral contra el excomisario Daniel Augusto Melchiori y otros cuatro efectivos de la Policía del Chaco comenzó el 23 de octubre en la Cámara Primera en lo Criminal de Sáenz Peña, bajo la dirección de la jueza Mariana Benítez.
La causa investiga presuntos apremios ilegales, privación ilegítima de la libertad, abuso de autoridad y agresiones contra integrantes de la fundación cordobesa Médicos Todos por Todos, quienes habían viajado al Chaco para brindar atención sanitaria y asistencia solidaria en comunidades de El Impenetrable.
Los hechos denunciados ocurrieron el 17 de agosto de 2025, en Taco Pozo, cuando la comitiva regresaba a Córdoba después de realizar las actividades solidarias. Durante la primera audiencia, las declaraciones de las víctimas expusieron episodios de violencia, temor y desamparo frente a quienes debían garantizar su seguridad.
“¡Yo soy el jefe de la Policía!”
Viviana del Valle Yzaguirre, presidenta de la fundación, relató ante el tribunal que, al encontrarse con Melchiori, percibió un fuerte olor a alcohol y lo vio actuar de manera alterada.
Según su testimonio, el entonces jefe policial gritaba “¡Yo soy el jefe de la Policía!” y ordenaba secuestrar las camionetas de los voluntarios.
La mujer también contó que, cuando el excomisario ordenó apagar los teléfonos celulares, indicó discretamente a los integrantes de su equipo que continuaran filmando lo que sucedía.
Al recordar lo ocurrido, planteó la necesidad de que el proceso judicial sirva para hacer justicia no solamente por las víctimas de este caso, sino también por aquellas personas vulnerables que no tienen acceso a la prensa para denunciar posibles abusos de autoridad.
“La peor pesadilla de mi vida”
La médica María Candelaria García Nebbia describió la experiencia como “la peor pesadilla de mi vida”.
De acuerdo con su declaración, Melchiori ordenó reiteradamente su arresto al grito de “¡Deténganla!”. Una mujer policía la habría sujetado contra un vehículo y posteriormente la trasladaron a una oficina de la comisaría, donde permaneció detenida.
La profesional afirmó que nunca le informaron los motivos de su detención ni le hicieron firmar documentación relacionada con el procedimiento.
También relató el temor que sintió durante aquella situación y aseguró que no pudo volver a respirar tranquila hasta abandonar la provincia del Chaco.
Su testimonio constituye uno de los puntos centrales de la acusación por la presunta privación ilegítima de la libertad.
Un voluntario denunció golpes y falta de intervención policial
Exequiel Roque Margonari relató que Melchiori lo increpó en la vía pública desde un automóvil particular, intentó quitarle las llaves del vehículo y lo golpeó de manera intempestiva.
El voluntario sostuvo que los policías subalternos que se encontraban presentes no intervinieron para detener la agresión. Según recordó, solamente le decían al agresor: “Che, bueno, ya está, andate”.
Su declaración apunta también a establecer qué hicieron los efectivos que presenciaron el episodio y si cumplieron con su deber de impedir que continuara la presunta agresión.
“No teníamos ningún poder para hacer algo”
Pilar Mondino, médica de la organización, declaró que encontró a Margonari golpeado y en estado de shock después de lo sucedido.
Ante el tribunal, expresó el sentimiento de indefensión que atravesó el grupo durante el episodio: “Sentí que no teníamos ningún poder para hacer algo, ni por nosotros ni por otros”.
Su relato aportó una perspectiva sobre las consecuencias inmediatas de la violencia denunciada y la sensación de desprotección que experimentaron los integrantes de la fundación.
“Un miedo que nunca se va”
Gaspar Martínez Paz, otro de los voluntarios, coincidió en describir al excomisario como una persona completamente alterada durante el episodio.
Además, manifestó que la experiencia le dejó secuelas psicológicas que persisten con el tiempo. “Estar en Taco Pozo es como sentir un miedo que nunca se va”, expresó.
Los testimonios de los cinco integrantes de la organización permitieron reconstruir diferentes aspectos de lo sucedido y forman parte de las pruebas que deberá analizar el tribunal durante el debate.
La querella destacó la primera audiencia
La abogada Fiorella De Langhe, querellante particular en representación de Margonari, calificó como “muy satisfactoria” la primera jornada del juicio y destacó la claridad de las declaraciones, pese al tiempo transcurrido desde los hechos.
La querella, integrada también por la doctora Adriana De Langhe, solicitó medidas de protección para los testigos. La audiencia contó con custodia preventiva de la Policía Federal Argentina y algunos declarantes pidieron prestar testimonio sin la presencia de Melchiori en la sala, para evitar posibles situaciones de intimidación.
Los cinco imputados se abstuvieron de declarar, en ejercicio de su derecho constitucional.
Continuará el 6 de noviembre
La próxima audiencia está prevista para el 6 de noviembre, desde las 10, cuando continuará la ronda de testimoniales.
El proceso deberá establecer las circunstancias de lo ocurrido en Taco Pozo y determinar las eventuales responsabilidades penales del excomisario y los otros cuatro efectivos imputados.
Mientras avanza el debate, los relatos de los médicos y voluntarios ponen en primer plano la gravedad de las denuncias y el impacto que, según manifestaron ante la Justicia, aquel episodio dejó en sus vidas.




